Aikido infantil

AIKIDO INFANTIL… ¿y por qué?

 
Porque el Aikido es un Arte Marcial NO VIOLENTO que contiene elementos fundamentales para el desarrollo y la madurez del niño.

 
 

    ¿Elementos de desarrollo? ¿Cuáles son?

  • • Aprender a aceptarnos a nosotros mismos, tal y como somos

  • • Trabajar la concentración, la voluntad y la autoestima

  • • Desarrollar los reflejos, la agilidad, la elasticidad y la adaptabilidad

  • • Aprender a autoevaluarse y controlar las emociones

  • • Respetar al profesor y a los demás, con igualdad y disciplina

  • • Mejorar el organismo, de forma general

  • • No ser más que nadie

FASES DEL DESARROLLO

La etapa infantil (que abarca desde los cinco hasta los quince años) debe ser bien enfocada en relación al ejercicio físico.

Esta estructura se lleva a cabo en tres niveles de edad sin que exista segregación de género.

 

FASES DEL DESARROLLO

La etapa infantil (que abarca desde los cinco hasta los quince años) debe ser bien enfocada en relación al ejercicio físico.

Esta estructura se lleva a cabo en tres niveles de edad sin que exista segregación de género.

 
 

Entre los cinco y siete años

Se puede iniciar a los niños hacia un desarrollo armónico y el bienestar de su salud.

Desde ese momento, el trabajo físico puede incidir en su control corporal y el perfeccionamiento de sus movimientos músculo-esqueléticos.

Se incidirá sobre aspectos del comportamiento, desplazamientos básicos, caídas básicas y juegos.

 

Entre los cinco y siete años

Se puede iniciar a los niños hacia un desarrollo armónico y el bienestar de su salud.

Desde ese momento, el trabajo físico puede incidir en su control corporal y el perfeccionamiento de sus movimientos músculo-esqueléticos.

Se incidirá sobre aspectos del comportamiento, desplazamientos básicos, caídas básicas y juegos.

Entre los ocho y once años

Será el momento de para llevarlos hacia terrenos de competencia, sin obviar los cambios psicofisiológicos propios de esa edad. Deberán evitarse aún los ejercicios bruscos. Resultará mucho más positivo reforzar su sentido de socialización y compañerismo, estimular su logro personal, prepararlos dentro de un enfoque disciplinado, al tiempo que se les instará a que consigan fortaleza, rapidez y flexibilidad.

Incidir sobre el desarrollo de su autoestima. Que aprendan a respetar, con la finalidad de ser respetados. Es por ello que el Aikido en esta etapa preadolescente, se convierte en una opción integral para el equilibrio cuerpo-mente

 

Entre los ocho y once años

Será el momento de para llevarlos hacia terrenos de competencia, sin obviar los cambios psicofisiológicos propios de esa edad. Deberán evitarse aún los ejercicios bruscos. Resultará mucho más positivo reforzar su sentido de socialización y compañerismo, estimular su logro personal, prepararlos dentro de un enfoque disciplinado, al tiempo que se les instará a que consigan fortaleza, rapidez y flexibilidad.

Incidir sobre el desarrollo de su autoestima. Que aprendan a respetar, con la finalidad de ser respetados. Es por ello que el Aikido en esta etapa preadolescente, se convierte en una opción integral para el equilibrio cuerpo-mente

 
 

Entre los doce y quince años

Deberán fortalecer la confianza en el compañero y en uno mismo. Lo cual supone otro nuevo obstáculo, para poder progresar en Aikido, deberán pues afianzar una actitud de colaboración sin esperar nada a cambio ninguna recompensa, salvo la que les proporcionará la satisfacción de “practicar por practicar”.

Al tiempo que se les enseñarán conceptos y prácticas más avanzadas desde el punto de vista técnico, instruyéndoles activamente en normas de comportamiento dentro del tatami.

 

Entre los doce y quince años

Deberán fortalecer la confianza en el compañero y en uno mismo. Lo cual supone otro nuevo obstáculo, para poder progresar en Aikido, deberán pues afianzar una actitud de colaboración sin esperar nada a cambio ninguna recompensa, salvo la que les proporcionará la satisfacción de “practicar por practicar”.

Al tiempo que se les enseñarán conceptos y prácticas más avanzadas desde el punto de vista técnico, instruyéndoles activamente en normas de comportamiento dentro del tatami.

“No habrá desarrollo técnico posible, sin colaboración y confianza en los compañeros…
sin creer en las posibilidades de uno mismo y sin constancia”
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